El primer Stellar Autofest en México se sintió distinto desde el inicio. No era la típica exposición donde los autos están estáticos y el recorrido es lineal. Aquí había más movimiento, más interacción y, sobre todo, más cosas pasando al mismo tiempo.
Durante dos días, el Centro Banamex se convirtió en un espacio donde Stellantis presentó directamente todo su portafolio en un mismo lugar, algo poco común en este tipo de eventos.
En un solo recorrido podías pasar de RAM a Maserati, de Peugeot a Dodge, o detenerte en Alfa Romeo y Fiat. Esa mezcla hacía que el evento no se sintiera segmentado, sino como una experiencia continua.
Uno de los puntos que más llamó la atención fue la llegada de Leapmotor, la primera marca china en integrarse al grupo, que debutó en México con modelos como B10, C10 y C16. Fue uno de los espacios con más curiosidad por parte del público, sobre todo por su enfoque en movilidad eléctrica.

Pero más allá de los autos, lo que realmente marcó la diferencia fueron las actividades. En el área de Jeep, por ejemplo, los asistentes pudieron vivir una experiencia todoterreno acompañados por pilotos experimentados, lo que permitió entender realmente de lo que es capaz la marca fuera del papel.
En el caso de RAM, el ambiente fue completamente distinto: un toro mecánico y dinámicas más relajadas que le dieron al evento un lado mucho más divertido y accesible.
A eso se sumaron distintas experiencias interactivas, espacios para explorar tecnología de cerca y zonas pensadas para pasar el día sin prisa. No era un evento para recorrer rápido, sino para quedarse.
También estuvieron presentes conferencias y charlas con especialistas, que ayudaron a darle contexto a lo que se estaba viendo en el piso, sin quitarle protagonismo a la experiencia general.
Otro punto importante fue la presencia de Mopar, que reforzó el tema del servicio postventa, algo clave en un momento donde la industria está evolucionando hacia nuevas tecnologías.
Al final, Stellar Autofest logró algo importante: funcionar tanto para entusiastas del mundo automotriz como para un público mucho más amplio. Fue un evento donde podías ir a ver de cerca las novedades de la industria, pero también pasar el día en familia, descubrir marcas y entender lo que cada una ofrece.
Ese equilibrio fue clave. Porque más allá de mostrar autos, lo que buscaba Stellantis era generar una conexión con nuevos clientes, acercarlos a todo su portafolio y convertir esa primera visita en una experiencia memorable.
Y si algo quedó claro, es que esto apenas va empezando.