La verificación vehicular en la Ciudad de México es un trámite obligatorio que debe realizarse dos veces al año conforme al color del engomado y el último dígito de la placa. No cumplir con este proceso en las fechas establecidas provoca que el propietario incurra en verificación extemporánea, lo que implica pagar una multa adicional antes de poder realizar la prueba de emisiones.
De acuerdo con la normativa de la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México, cuando un auto no se verifica en el periodo correspondiente, el conductor debe cubrir una sanción económica. Este pago es independiente del costo normal del trámite y es un requisito indispensable para poder agendar una nueva cita en el verificentro.
El monto de la multa por verificación extemporánea se calcula con base en la Unidad de Medida y Actualización (UMA) y para 2026 es de 2,346 pesos, lo que convierte el retraso en un gasto considerable. Además, mientras el vehículo no esté verificado, no puede circular, salvo para trasladarse directamente al verificentro con cita previa.

Otro punto importante es que, si el auto es detenido en un operativo ambiental y no cuenta con verificación vigente, puede recibir una sanción adicional por parte del área de tránsito, lo que incrementa el costo total de la omisión.
Consejos para evitar la verificación extemporánea
Para evitar estas multas, las autoridades recomiendan revisar el calendario de verificación con anticipación, agendar la cita en las primeras semanas del periodo y dar mantenimiento preventivo al vehículo para asegurar que pase la prueba en el primer intento. También es fundamental verificar que no existan adeudos de tenencia, infracciones o fotocívicas, ya que estos pueden bloquear el trámite.
En casos específicos, como cambio de placas, robo o siniestro del vehículo, es posible justificar el retraso, pero se deben presentar los documentos que acrediten la situación para evitar la sanción económica.