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Mayor uso de motocicletas exige debatir sobre seguridad vial: AMFIM

El rápido crecimiento de la motocicleta como opción de movilidad lleva a hablar de temas cruciales como la seguridad vial.

Mayor uso de motocicletas exige debatir sobre seguridad vial: AMFIM
Las motocicletas se han popularizado en los últimos años. Foto: Pixabay | Ilustrativa

Poco a poco, la motocicleta se ha consolidado como uno de los principales medios de transporte para millones de mexicanos, y prueba de ello es que hace 20 años había alrededor de 500 mil motocicletas, mientras que hoy en día suman cerca de 9.5 millones, lo que representa un aumento del 1,800%.

Lógicamente, este crecimiento exponencial también abrió el debate sobre seguridad vial. Datos de la Asociación Mexicana de Fabricantes e Importadores de Motocicletas (AMFIM) señalan que el 97% de la población no reconoce la magnitud real sobre posibles muertes en hechos viales.

Por esto, se toma como un área de oportunidad y responsabilidad para quienes forman parte de dicho ecosistema con la intención de sensibilizar y fortalecer las capacidades de quienes ya utilizan la motocicleta como medio de transporte.

"En este punto, vale la pena ser claros: la conducción segura en motocicleta depende de que un estándar mínimo se asuma como norma de corresponsabilidad entre usuarios, industria y autoridades. Formación formal antes de salir a la vía, uso sistemático de equipo de protección certificado, comprensión de la calle como un espacio compartido y adopción de hábitos consistentes en cada trayecto son condiciones básicas".

Tomando en cuenta lo anterior, AMFIM propone las siguientes líneas de acción para elevar los estándares de seguridad:

  • Formación de conductores. La conducción de motocicletas requiere habilidades específicas como control, anticipación y lectura del entorno. La capacitación formal mejora la toma de decisiones frente a situaciones de riesgo (Fondo Mundial para la Seguridad Vial).
  • Uso de equipo de protección certificado. El casco es el elemento de mayor impacto. Puede reducir el riesgo de muerte y las lesiones hasta en un 74% cuando cumple con certificaciones internacionales como DOT o ECE. A nivel global, se estima que más de 1.4 millones de vidas se han salvado desde 2008 gracias al uso de cascos certificados, consolidándolo como uno de los elementos de seguridad pasiva más eficaces en la movilidad.
  • Conducción como interacción dentro del sistema vial.  De acuerdo con el Instituto Mexicano del Transporte (IMT), la seguridad depende de la capacidad de integrarse a un entorno compartido. Anticipar movimientos, respetar distancias y entender la lógica de otros vehículos permite reducir escenarios de riesgo y mejorar la fluidez del tránsito.
  • Adopción de hábitos como base de la seguridad cotidiana. Las prácticas seguras generan resultados cuando se sostienen en el tiempo. Por ejemplo, según el Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes, un aumento de 1 km/h en la velocidad promedio incrementa en 3% el riesgo de choques que resultan en lesiones y produce un ascenso de 4 a 5% en los choques fatales. Señalizar, respetar límites de velocidad y evitar distracciones forman parte de una cultura que se construye en la repetición diaria.