Tras cancelar proyectos de vehículos totalmente eléctricos como la Serie 0 y el Acura RSX EV debido a una baja en la demanda, el fabricante japonés ha decidido apostar por los motores híbridos y de combustión interna. Sin embargo, la ejecución de esta estrategia tomará rumbos muy diferentes para cada una de sus divisiones: mientras Acura acelera hacia un catálogo premium fuertemente electrificado, la marca generalista Honda mantendrá sus autos de gasolina para proteger los bolsillos de sus clientes.
El fabricante de lujo Acura dejará atrás los modelos impulsados exclusivamente por gasolina mucho antes de lo previsto originalmente. Gary Robinson, jefe de planificación de American Honda, explicó que los compradores del segmento premium ya están adoptando la electrificación en grandes volúmenes, lo que justifica este despliegue tecnológico. Lejos de enfocarse únicamente en el ahorro de combustible, los próximos sistemas híbridos de Acura darán prioridad al rendimiento deportivo, una filosofía que ya se anticipó con el reciente prototipo de SUV híbrido que servirá como base para la próxima generación de la RDX.

Honda mantendrá una postura firme en favor de la asequibilidad, actualizando de forma selectiva sus motores de combustión tradicionales. Esta decisión estratégica busca evitar vehículos electrificados de alto costo, permitiendo ofrecer precios altamente competitivos. A pesar de esto, la marca no ignorará la hibridación, la cual compartirá protagonismo mediante una nueva plataforma común que debutará en 2027.
La nueva arquitectura compartida introducirá un sistema de tracción integral eléctrica para los vehículos de mayores dimensiones de ambas firmas. Esta tecnología se integrará en modelos clave para el mercado norteamericano como las SUVs Honda Pilot y Passport, la pickup Ridgeline y la Acura MDX.
