La firma alemana confirmó que su planta de Anchieta, ubicada en São Bernardo do Campo, se convertirá en el epicentro de su nueva ofensiva de movilidad sustentable con la fabricación de los primeros vehículos híbridos de la marca producidos localmente. Este movimiento no solo representa un salto tecnológico para la industria regional, sino que define el rumbo de la compañía frente a un mercado que exige cada vez más opciones electrificadas.
Aunque la automotriz ha mantenido bajo llave el nombre del modelo que inaugurará esta línea de montaje, el análisis del portafolio actual en la planta de Anchieta —donde hoy se ensamblan el Polo, el Nivus y la Saveiro— apunta con fuerza hacia un protagonista: el Volkswagen Nivus.

El Nivus utiliza la plataforma MQB, a diferencia de los modelos de entrada, la electrificación conlleva un costo tecnológico que se absorbe mejor en vehículos de segmentos superiores (como los crossovers).
El Polo se ha consolidado en Brasil como el rey de las flotillas, especialmente en su versión Polo Track. Al ser un modelo enfocado en el bajo costo y volumen masivo, un sistema híbrido elevaría su precio fuera del rango de su público objetivo actual.
La veterana pick-up se encuentra al final de su ciclo de vida bajo la antigua plataforma PQ24 (heredada del Gol). Es poco probable que VW invierta en electrificar una base técnica saliente. Sin embargo, se anticipa la llegada de una nueva camioneta basada en la plataforma MQB, la cual sí nacería lista para la era híbrida.

Con esta decisión, Volkswagen deja claro que su prioridad en la electrificación latinoamericana será el valor sobre el volumen inicial. Al apostar por modelos con mayor margen, la marca asegura la viabilidad económica de la transición antes de democratizar la tecnología en sus segmentos más económicos.