Desde su debut en 1986, el BMW M3 ha sido el ejemplo para demostrar como debe ser un vehículo alemán con un manejo deportivo, manteniendo el lujo y la sofisticación de la marca. Sin embargo, la próxima generación está lista para romper con cuatro décadas de tradición: el nuevo M3 será 100% eléctrico. Basado en la arquitectura Neue Klasse, este modelo no solo busca sustituir al actual, sino redefinir lo que significa la "M" de BMW.
BMW M no ha escatimado en potencia para compensar la ausencia de pistones. El nuevo M3 (o i3 M, como sugieren las nomenclaturas internas) utilizará una arquitectura de 800 voltios diseñada para gestionar cifras que antes solo pertenecían a los hiperdeportivos.

Esta configuración de motores independientes permitirá un mejor control vectorial de par, logrando que el coche sea capaz de girar, acelerar y frenar con una precisión que un diferencial mecánico tradicional nunca podría alcanzar.
Uno de los mayores retos de BMW M ha sido siempre el peso. Para esta generación, la división deportiva introducirá por primera vez elementos de fibra natural, buscando mantener la agilidad que define al M3 sin depender exclusivamente de la costosa fibra de carbono.
"Puedo garantizarles que podría haber algún problema con el sonido del motor, pero definitivamente no con el comportamiento del coche. Es increíble". Frank Weber, jefe de desarrollo de BMW.
Para mitigar esta "deficiencia" auditiva, la marca ha desarrollado un sistema de sonido artificial que busca transmitir la agresividad del propulsor eléctrico, aunque para los nostálgicos del Straight-Six, el zumbido de los motores difícilmente reemplazará la melodía de un escape real.
La electrónica estará gestionada por cuatro procesadores centrales encargados de controlar desde la dinámica de conducción activa hasta la conducción automatizada y el sistema multimedia, convirtiendo al coche en una computadora sobre ruedas capaz de aprender del estilo de manejo del piloto.