El Freelander está de vuelta, pero no como lo recordabas, esta vez regresa como una submarca independiente diseñada específicamente para el mercado chino, apoyándose en una base que seguro conoces. El proyecto, está dirigido por la alianza Chery Jaguar Land Rover (CJLR), esto les beneficiará para ganar velocidad en la carrera de la movilidad eléctrica.
La gran sorpresa detrás de este renacimiento no está en su exterior, sino en su plataforma. El nuevo Freelander abandonará las arquitecturas tradicionales para adoptar la plataforma T1X de Chery.

Esta base ya sustenta a modelos como los de Jaecoo y Omoda. Al utilizar tecnología probada, CJLR reduce drásticamente los costos de desarrollo y acelera el tiempo de llegada a los concesionarios. En esencia se trata de un modelo con diseño de lujo e ingeniería de mayor escala.
Las primeras imágenes espía y recreaciones digitales sugieren un vehículo que respeta el lenguaje de diseño "robusto" de Land-Rover, como lo vemos con el actual Defender.
El Freelander 2.0 apuesta por una silueta cuadrada, faros LED ultradelgados y una parrilla dividida en tonos oscuros con pilares oscurecidos que crean un efecto de "techo flotante", pero mantiene el característico pilar C angulado que definió al Freelander original.
El diseño de las luces traseras, situadas en una posición inusualmente baja cerca del parachoques, ha generado comparaciones inmediatas con el estilo del actual Hyundai Santa Fe. Habrá que esperar al modelo de producción para ver si esta apuesta visual se mantiene.
Aunque los detalles técnicos se mantienen en secreto, la dirección es clara. El Freelander se lanzará con opciones de propulsión 100% eléctrica (EV) y versiones de autonomía extendida (EREV), adaptándose a las exigencias de un mercado chino que lidera la transición sustentable. La producción se llevaría a cabo íntegramente en la planta de CJLR en Changshu.