El alcoholímetro es una herramienta fundamental para prevenir accidentes viales y reducir la conducción bajo los efectos de bebidas intoxicantes. Sin embargo, como cualquier instrumento de medición, no está completamente exento de fallas. En ciertos casos, los conductores pueden enfrentar falsos positivos, es decir, resultados que indican presencia de alcohol aun cuando no se ha consumido, lo que genera dudas sobre la confiabilidad del dispositivo y sobre cómo actuar ante esta situación.
Los alcoholímetros funcionan midiendo la concentración de alcohol en el aire exhalado, expresada en miligramos por litro (mg/L). A partir de esta medición se estima el nivel que hay en la sangre. Aunque los equipos utilizados por las autoridades están certificados y calibrados periódicamente, existen factores externos que pueden influir en el resultado.
Uno de los motivos más comunes de falsos positivos es el uso reciente de productos con alcohol, como enjuagues bucales, sprays para la garganta, medicamentos líquidos, gel antibacterial o incluso ciertos dulces y alimentos fermentados. Estos productos pueden dejar residuos temporales de alcohol en la boca que alteran la primera medición, especialmente si la prueba se realiza inmediatamente después de su uso.

También se han documentado casos en los que condiciones médicas, como la diabetes no controlada o dietas muy bajas en carbohidratos, pueden provocar la presencia de cetonas en el aliento, las cuales algunos sensores podrían interpretar erróneamente como alcohol, aunque estos casos son menos frecuentes.
Otro factor relevante es la falta de calibración o mal uso del equipo. Si el alcoholímetro no ha sido calibrado conforme a los protocolos establecidos o si no se respetan los tiempos entre una prueba y otra, el resultado puede ser inexacto. Por ello, los reglamentos suelen exigir que, ante un resultado positivo preliminar, se realice una segunda prueba confirmatoria con un equipo evidencial.
¿Qué hacer si se presenta un falso positivo en el alcoholímetro?
Ante un posible falso positivo, el conductor tiene derechos y opciones. En muchos estados de México, se permite solicitar una segunda medición tras un breve periodo de espera, para descartar residuos de alcohol en la boca. Además, el procedimiento suele incluir una prueba en un alcoholímetro evidencial, cuyos resultados tienen validez legal y mayor precisión.
Si el conductor considera que la prueba sigue siendo incorrecta, puede impugnar la sanción por la vía administrativa o legal, aportando pruebas como certificados médicos o señalando irregularidades en el procedimiento. Es fundamental mantener la calma, cooperar con la autoridad y documentar cualquier anomalía.