La escalada del conflicto en Medio Oriente encendió las alertas en los mercados energéticos internacionales por su efecto en el precio del petróleo. Sin embargo, el gobierno mexicano descartó un impacto inmediato en los combustibles. En su conferencia matutina de este 2 de marzo, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que “no hay problema con nuestro país” y que existen herramientas para evitar que la gasolina suba de precio.
Explicó que el principal instrumento es el ajuste al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS). Este esquema permite reducir la carga fiscal cuando el crudo se encarece, con el objetivo de que el incremento internacional no se refleje en el costo final de la gasolina al consumidor. Además, señaló que cada semana se revisa el comportamiento del mercado junto con la Secretaría de Hacienda para tomar decisiones oportunas.
Sheinbaum también destacó que, pese a la volatilidad global, el tipo de cambio se ha mantenido estable, lo que ayuda a disminuir presiones adicionales sobre los precios de los combustibles. En ese sentido, subrayó que México tiene mecanismos de contención para evitar un repunte inflacionario derivado del aumento del petróleo.
A nivel internacional, el conflicto ya provocó aumentos en la cotización del crudo debido a las restricciones en las rutas marítimas y al temor de una interrupción del suministro energético, lo que mantiene la incertidumbre en los mercados.
¿Por qué es estratégico el estrecho de Ormuz?
El estrecho de Ormuz es uno de los puntos más importantes para la economía mundial. Por esta franja marítima circula cerca del 20% del petróleo que se comercializa en el planeta, así como grandes volúmenes de gas natural licuado. Su bloqueo o la percepción de riesgo en la zona reduce el tránsito de buques petroleros y dispara los precios del crudo a nivel global.
Dicha dependencia energética hace que cualquier conflicto en la región tenga repercusiones inmediatas en los mercados internacionales, en el transporte, la industria y el costo de vida. No obstante, el gobierno mexicano insiste en que, gracias a su política fiscal y al monitoreo permanente del mercado, el impacto en la gasolina será contenido en el corto plazo.