Tras un 2025 para el olvido, donde la escudería francesa terminó en el fondo del campeonato con apenas 22 puntos, la estrategia de sacrificar un año entero para dominar el nuevo reglamento técnico está rindiendo frutos. Con Pierre Gasly a la cabeza, el equipo con sede en Enstone ha pasado de la irrelevancia a pelear codo a codo con Haas y Red Bull por el cuarto puesto del mundial de constructores.
La clave del éxito radica en el abandono de los motores Renault en favor de la unidad de potencia de Mercedes. Al renunciar a su estatus de equipo de fábrica para convertirse en cliente del fabricante alemán, Alpine ha eliminado su mayor debilidad. Esta transición ha permitido que el monoplaza francés aproveche al máximo el complejo reglamento de 2026, posicionando a Gasly incluso por encima de Max Verstappen en resultados individuales tras las primeras carreras de la temporada.

Gasly ha fijado un objetivo para la segunda mitad del calendario: romper la jerarquía establecida y atacar a los líderes. El piloto francés, asegura que la distancia observada en el Gran Premio de Japón frente a Ferrari y McLaren no es insalvable. "Me gustaría vernos siendo un poco más jugadores en ese grupo", declaró Gasly, quien confía en que las actualizaciones para el verano permitirán que el A526 deje de mirar los espejos y comience a buscar podios de forma consistente.
El panorama actual coloca a Alpine en la quinta posición con 16 puntos, en un empate técnico que mantiene a la zona media. Aunque la consistencia de Gasly y la fiabilidad del motor Mercedes sugieren que el equipo está listo para su mejor campaña desde 2022.
