El Gran Premio de Miami se ha consolidado rápidamente como una de las fechas más atractivas del calendario de Fórmula 1, pero también como una carrera donde la clasificación parece no ser determinante. A diferencia de otros circuitos donde arrancar desde la pole suele ser una ventaja clave, en este evento ningún poleman ha logrado subir a lo más alto del podio desde la creación de la prueba.
La primera edición, celebrada en 2022, dejó claro que la pole no sería garantía de triunfo. Charles Leclerc arrancó desde la primera posición con Ferrari, pero terminó cediendo la victoria frente a Max Verstappen, quien aprovechó el mejor ritmo de carrera de Red Bull para imponerse en el trazado urbano alrededor del Hard Rock Stadium.

En 2023, la historia se repitió para Sergio Pérez. El mexicano consiguió una valiosa pole tras superar a Verstappen en clasificación, pero el neerlandés remontó desde la novena posición hasta liderar la carrera y quedarse con el triunfo, dejando a Checo en el segundo puesto. Aquella derrota alimentó aún más la narrativa de la “maldición” del GP de Miami.
Ni Verstappen pudo con la maldición de la Pole
Para 2024, Verstappen parecía destinado a romper la tendencia luego de conseguir la pole, pero la carrera tomó otro rumbo cuando Lando Norris capitalizó una estrategia favorecida por el safety car y logró su primera victoria en F1, mientras el neerlandés tuvo que conformarse con el segundo lugar.
La tendencia se mantuvo en 2025, cuando Verstappen volvió a marcar el mejor tiempo en clasificación, aunque nuevamente no logró transformar esa ventaja en triunfo, pues el ganador terminó siendo Oscar Piastri, confirmando que la pole en el GP de Miami sigue sin ser sinónimo de éxito.