Informes recientes de medios financieros internacionales sugirieron que Ford Motor Company y el gigante tecnológico Xiaomi habrían explorado una colaboración estratégica para los próximos lanzamientos eléctricos de la firma china. Es de conocimiento público que Jim Farley ha pasado gran parte del último año conduciendo un Xiaomi SU7 importado directamente desde Shanghái.

Farley no solo ha elogiado el coche; lo ha catalogado como una "amenaza existencial" y un ejemplo de eficiencia que Detroit debe imitar. Con aranceles del 100% sobre vehículos chinos y el escrutinio de la administración actual sobre los vehículos de origen asiático, cualquier "boda" entre Ford y Xiaomi enfrentaría una oposición feroz en el Capitolio.
La postura de Ford: Mark Truby, jefe de comunicaciones de Ford, fue tajante: "No hay ninguna verdad en esto". Para Ford, asociarse directamente con Xiaomi podría poner en riesgo sus propios subsidios federales y su reputación de "marca patriótica".

Si bien el "Ford-Xiaomi" parece descartado por ahora, la influencia de Xiaomi en el futuro de Ford es innegable. Lo que probablemente veremos no será un coche con ambos logotipos, sino una "Xiaomización" de los interiores de Ford: pantallas más rápidas, ecosistemas hiperconectados y una arquitectura eléctrica que aprenda las lecciones de eficiencia del SU7.