Sergio “Checo” Pérez vivió un debut desafiante pero optimista con Cadillac durante la primera jornada de pruebas pretemporada en Barcelona, en el marco de los test iniciales rumbo a la temporada 2026 de la Fórmula 1. El piloto mexicano, de 36 años y con amplia experiencia en la máxima categoría, regresó oficialmente a la parrilla tras un 2025 fuera de la competición y asumió el volante de un proyecto completamente nuevo que parte desde cero en la categoría.
La escudería americana, que se integró a la F1 con el respaldo técnico de Ferrari en el tren motriz, enfrentó numerosos problemas técnicos durante su primera salida a pista. En la sesión matinal, Valtteri Bottas, coequipero de Pérez, logró completar 33 vueltas, mientras que Checo solo pudo dar 11 giros durante su turno por la tarde, debido a fallos que impidieron un programa más extenso.
A pesar de estas dificultades, el tapatío adoptó una visión realista y positiva de la jornada. En sus declaraciones, Pérez señaló que tener problemas en esta etapa temprana puede ser beneficioso, ya que permite al equipo identificar y resolver fallas ahora, lejos de las pruebas oficiales y de la temporada en curso. “Diría que hoy tuvimos muchos problemas, lo cual es bueno. Es nuestro primer día, así que en ese sentido ha sido positivo”, afirmó.
Checo y Cadillac buscan eliminar todos los inconvenientes de su auto
Para Checo, el objetivo principal de estos primeros días no es buscar tiempos de vuelta rápidos, sino acumular kilómetros y encontrar el balance ideal del auto. “Queremos que los problemas aparezcan ahora y que los próximos días sean mucho más fluidos para nosotros”, agregó el mexicano, destacando la importancia de este proceso de aprendizaje.
La jornada en Barcelona coincidió con su cumpleaños, lo que el piloto describió como un momento especial en su retorno a la F1 con un equipo nuevo y lleno de retos. “Es realmente muy bonito estar de vuelta… es un proyecto enorme”, declaró, resaltando su entusiasmo por el desafío que tiene por delante junto a Cadillac.