El debate sobre la nueva era técnica de la Fórmula 1 en 2026 sumó un nuevo capítulo luego de que el director ejecutivo de la Fórmula E, Jeff Dodds, respondiera a las declaraciones de Max Verstappen, quien comparó los monoplazas actuales con un “Fórmula E con esteroides”. Lejos de tomarlo como un ataque, el dirigente británico aprovechó la situación para invitar al neerlandés a conocer de primera mano el campeonato eléctrico.
Todo comenzó durante los test de pretemporada en Bahréin, donde el piloto de Red Bull cuestionó el excesivo enfoque en la gestión de la energía en los nuevos autos de F1, señalando que esa característica los alejaba de lo que él considera el automovilismo tradicional. Incluso insinuó que, bajo esa lógica, sería mejor competir directamente en Fórmula E, categoría donde la eficiencia energética es clave.
Dodds reaccionó con humor y reveló que le envió un mensaje a Verstappen invitándolo al E-Prix de Jeddah, que se disputa a unos 1,500 kilómetros de Bahréin. La propuesta, en tono amistoso, incluía la posibilidad de que el tetracampeón del mundo experimentara el campeonato eléctrico desde dentro.

Según Dodds, la Fórmula E no tiene nada que envidiarle a la F1
También defendió el espectáculo que ofrece la serie, destacando las carreras con múltiples adelantamientos y el contacto cercano entre pilotos, elementos que, según él, garantizan emoción en pista. Además, subrayó que la llegada del nuevo monoplaza Gen4, con tracción total, alrededor de 800 caballos de potencia y una aceleración muy superior a la actual, reducirá considerablemente la brecha de rendimiento respecto a la F1.
Dodds fue más allá al asegurar que Verstappen probablemente disfrutaría conducir este auto por su entrega instantánea de par y su nivel de rendimiento, incluso superior en aceleración al de los F1 actuales en ciertos parámetros.
El intercambio refleja cómo las nuevas regulaciones han acercado los conceptos de ambas categorías, especialmente en lo relacionado con la gestión energética. Mientras la F1 entra en una etapa más electrificada, la Fórmula E busca posicionarse como una plataforma tecnológica cada vez más competitiva.