Max Verstappen, tetracampeón del mundo, lanzó un mensaje poco habitual antes del arranque del campeonato de la Fórmula 1 al afirmar que Red Bull no tiene el ritmo necesario para pelear por la victoria en el Gran Premio de Australia, primera cita del calendario. El neerlandés fue directo al evaluar el rendimiento del nuevo monoplaza tras los test de pretemporada y rebajó las expectativas del equipo.
El piloto explicó que, aunque el coche presenta mejoras respecto a su predecesor, todavía existen áreas en las que deben trabajar y que impiden pensar en un triunfo inmediato. Señaló que el panorama actual tiene a otros equipos como favoritos tras ver el ritmo y consistencia que tuvieron durante la pretemporada.

La pérdida de dominio de Red Bull es uno de los factores que alimentan esta visión prudente. Tras un periodo de supremacía, el equipo fue alcanzado por sus rivales en la temporada anterior, en la que la competencia se volvió mucho más cerrada y otras escuderías lograron recortar la diferencia en rendimiento.
Otro aspecto que preocupa es el comportamiento del monoplaza en condiciones específicas, como el paso por pianos y superficies irregulares, un punto clave en un circuito urbano como Albert Park. Aunque el balance general del auto ha mejorado en curva, el propio Verstappen reconoció que todavía no se sienten los más rápidos de la parrilla.
Red Bull tiene tiempo para mejorar
Pese a este escenario, el neerlandés mantiene un discurso mesurado y evita dar la batalla por perdida a largo plazo. El campeón recordó que la temporada es extensa y que el orden competitivo puede cambiar con el desarrollo del coche y las actualizaciones, algo habitual en la F1 moderna.
En el GP de Australia de 2025, Verstappen peleó por la victoria hasta el final y terminó en la segunda posición, a menos de un segundo del ganador Lando Norris, con McLaren. Ese resultado demostró la competitividad de Red Bull, pero con los cambios reglamentarios a los monoplazas para esta temporada, el resultado puede ser muy diferente.