La Formula One Management (FOM) trabaja en un paquete de seis ajustes con el objetivo de optimizar el espectáculo de la Fórmula 1 este 2026, un año marcado por un cambio reglamentario profundo. Estas propuestas serán discutidas con la FIA y los fabricantes de motores el 9 de abril, tras detectarse áreas de mejora en las primeras evaluaciones del nuevo concepto técnico.
Uno de los principales focos está en la gestión de la energía eléctrica. El nuevo reglamento otorga un mayor protagonismo al componente híbrido, pero esto ha generado situaciones como el “superclipping”, donde los autos pierden velocidad al final de las rectas al agotarse la batería. Para solucionarlo, se plantea ajustar la entrega de potencia eléctrica o modificar los sistemas de regeneración para evitar caídas bruscas de rendimiento.

Otro punto clave es reducir la necesidad del “lift and coast”, una técnica que obliga a los pilotos a levantar el acelerador antes de frenar para ahorrar energía. Esta práctica, cada vez más común incluso en clasificación, afecta el espectáculo y la percepción de velocidad, por lo que la FOM busca limitar su impacto mediante cambios en el flujo energético, aunque esto ocasione autos más lentos.
También se plantea permitir el uso total de la aerodinámica activa en todo el circuito. Al igual que ocurrió en los primeros años del DRS, en 2011 y 2012, los pilotos tendrían libertad absoluta para activar este sistema sin restricciones impuestas por la FIA. El denominado “modo recta” permitiría reducir la resistencia aerodinámica entre un 25% y un 40%, y su uso dependería exclusivamente del criterio del piloto y su equipo,
Ajustes en el equilibrio de potencia y mayor claridad para los aficionados de la F1
En paralelo, la FOM quiere afinar el equilibrio entre potencia eléctrica y motor de combustión. La actual proporción cercana al 50% para cada fuente ha generado debates sobre el comportamiento de los monoplazas, por lo que se evalúa brindarle mayor protagonismo al tradicional, aunque esta medida se aplicaría hasta el 2027.
Finalmente, la FOM pretende mejorar la claridad del espectáculo para los aficionados, simplificando ciertos conceptos técnicos y haciendo más comprensible la acción en pista. En conjunto, estos seis ajustes reflejan la intención de pulir una nueva era de la F1 que, aunque innovadora, aún requiere afinación para alcanzar su máximo potencial.