El inicio de la temporada 2026 de la Fórmula 1 ha evidenciado un rendimiento por debajo de lo esperado para Red Bull, y su director, Laurent Mekies, no ha dudado en explicar el origen del problema. De acuerdo con sus palabras, la actual situación del equipo está estrechamente relacionada con la estrategia adoptada durante 2025, cuando apostaron por desarrollar al máximo su monoplaza con el objetivo de luchar por el campeonato.
Mekies admitió que Red Bull decidió no detener la evolución del auto en la temporada pasada, aun sabiendo que esto podría comprometer su preparación para el nuevo reglamento técnico de 2026. La escudería llevó el desarrollo “hasta el límite”, priorizando mantenerse en la pelea por el título, lo que implicó destinar recursos y tiempo que, en retrospectiva, habrían sido clave para el nuevo ciclo.
Además del enfoque en 2025, Red Bull también enfrenta el desafío adicional de desarrollar su propia unidad de potencia en colaboración con Ford, un proyecto ambicioso que ha incrementado la complejidad técnica del equipo. Mekies ya había anticipado que esta transición implicaría “meses muy difíciles”, con problemas iniciales mientras se ajustan a la nueva normativa.

Red Bull siempre se enfoca en ganar, según Mekies
Lo anterior refleja una escudería en fase de adaptación, lejos del dominio mostrado en años anteriores. Incluso dentro del paddock se percibe que el equipo atraviesa un periodo de ajuste, en el que los resultados no acompañan mientras se consolidan las bases del nuevo proyecto.
Pese a ello, Mekies defendió la decisión tomada en 2025, argumentando que forma parte del ADN competitivo de Red Bull no rendirse en la lucha por un campeonato. Para el directivo, llevar el coche al límite fue coherente con la filosofía del equipo, aunque implique pagar el precio en el presente.