El aceite del motor cumple una función clave en el funcionamiento del auto y es lubricar las piezas internas, reducir la fricción y ayudar a disipar el calor. Sin embargo, su estado no solo influye en la vida útil del motor, sino también en el consumo de gasolina. Si este se encuentra en malas condiciones puede provocar que el carro gaste más combustible de lo normal, incluso sin que el conductor lo perciba de inmediato.
Cuando el aceite está limpio y en buen estado, forma una película uniforme entre las piezas móviles del motor, como pistones, bielas y cigüeñal. Esto permite que todo funcione con menor esfuerzo, ya que reduce la fricción interna. Al trabajar de manera más eficiente, el motor necesita menos energía para generar movimiento, lo que se traduce en un menor consumo de combustible.

Por otro lado, un aceite degradado o contaminado pierde sus propiedades lubricantes. Con el paso del tiempo, acumula residuos de combustión, partículas metálicas y suciedad, lo que lo vuelve más espeso o irregular. Esta condición incrementa la fricción interna, obligando al motor a trabajar más para mantener el mismo desempeño. Como resultado, el sistema de inyección suministra más gasolina para compensar la pérdida de eficiencia.
Usar un aceite con una viscosidad distinta a la recomendada por el fabricante puede afectar directamente el consumo. Uno demasiado espeso dificulta el movimiento de las piezas, especialmente en arranques en frío, lo que aumenta el gasto de gasolina. Caso contrario, uno demasiado ligero puede no brindar la protección adecuada, generando desgaste y pérdida de eficiencia a largo plazo.
Revisa el nivel de aceite del auto
Si el nivel de aceite es demasiado bajo puede provocar mayor fricción y sobrecalentamiento, mientras que si hay exceso puede generar resistencia adicional en el giro del cigüeñal. En ambos casos, el motor pierde eficiencia y el consumo de gasolina se incrementa. Por ello, es fundamental revisar periódicamente el nivel y mantenerlo dentro del rango recomendado.
Además, los motores modernos están diseñados para trabajar con aceites de baja fricción, como los sintéticos, que contribuyen a mejorar la eficiencia energética. De hecho, algunos fabricantes estiman que el uso del aceite correcto puede reducir el consumo de gasolina entre un 1 y 3 %, una diferencia significativa a largo plazo.