El cambio de propietario es uno de los trámites vehiculares más importantes en la Ciudad de México, pues garantiza que la titularidad del vehículo esté actualizada ante las autoridades y evita responsabilidades legales para el dueño anterior y el nuevo. Aunque puede realizarse en cualquier momento del año, expertos y autoridades recomiendan hacerlo durante los primeros meses, debido a una serie de ventajas administrativas y económicas.
Uno de los principales motivos para realizar el trámite al inicio del año es la alineación con otros pagos obligatorios, como la verificación vehicular, la tenencia y el refrendo. En la CDMX, el subsidio a la tenencia está disponible para contribuyentes que cumplen con requisitos como estar al corriente en sus pagos y no tener adeudos. Si el cambio de propietario se retrasa y el vehículo aún aparece vinculado al dueño anterior, el nuevo propietario podría perder este beneficio fiscal por inconsistencias en los registros.
Además, comenzar el año con la documentación actualizada permite evitar multas por circular sin tarjeta de circulación vigente o por no haber reportado la transferencia de propiedad dentro de los plazos recomendados. Aunque la CDMX no establece un límite estricto para realizar el trámite, la Secretaría de Movilidad (SEMOVI) sugiere hacerlo lo antes posible para prevenir complicaciones en caso de robo, siniestro o infracciones posteriores.

Beneficios de hacer el cambio lo más pronto posible
Otro punto relevante es que durante los primeros meses del año suele haber mayor disponibilidad de citas en los módulos de SEMOVI, lo que agiliza el proceso. Conforme avanza el año, los trámites vehiculares aumentan y las agendas tienden a saturarse, especialmente en periodos como el inicio del segundo semestre o antes de las fechas límite de verificación.
Realizar el cambio de propietario temprano también reduce riesgos legales. Si el vehículo genera multas de tránsito, fotocívicas o adeudos de verificación antes de actualizar el registro, estas obligaciones seguirán vinculadas al dueño anterior, generando conflictos que pueden detener ventas posteriores, gestiones de renovación o trámites ante aseguradoras.
Finalmente, en caso de que el auto sea asegurado, las compañías requieren que la póliza coincida con el propietario registrado. Un cambio tardío puede provocar problemas al momento de reclamar un siniestro o solicitar asistencia vial.