La verificación vehicular es un trámite obligatorio en varias entidades del país, incluida la Ciudad de México. Sin embargo, en los últimos años se han detectado prácticas irregulares en algunos verificentros o en sus alrededores, que pueden poner en riesgo tanto el dinero del conductor como la validez del holograma obtenido.
Uno de los fraudes más comunes es el ofrecimiento de “brincar la prueba” a cambio de un pago adicional. Supuestos gestores prometen asegurar el holograma deseado sin que el auto cumpla con los límites de emisiones. Este tipo de práctica es ilegal y puede derivar en la cancelación del certificado, multas e incluso investigaciones administrativas.

Otra señal de alerta es el cobro superior a la tarifa oficial publicada por la Secretaría del Medio Ambiente de la CDMX. Los costos de verificación son públicos y se actualizan cada año, cualquier monto adicional sin comprobante fiscal debe considerarse sospechoso. Siempre se debe exigir recibo oficial o factura.
También existen casos de hologramas apócrifos o certificados que no aparecen en el sistema. Para evitarlo, es recomendable verificar en línea el folio del trámite y confirmar que esté registrado correctamente en la base de datos oficial. Si el documento no coincide con la información del portal, podría tratarse de un fraude.
Reporta cualquier ayuda que te ofrezcan afuera del verificentro
El entorno del verificentro también es importante. Personas que se acercan antes de ingresar ofreciendo “ayuda” o garantizando aprobación inmediata suelen formar parte de redes irregulares. La recomendación es no entregar documentos ni dinero a terceros fuera de las instalaciones autorizadas.
Si se detecta una anomalía, el ciudadano puede presentar una denuncia ante la propia Secretaría del Medio Ambiente o ante la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial de la CDMX. También es posible reportar irregularidades a través de Locatel o del portal oficial del gobierno capitalino.