En ciudades con tráfico intenso como la Ciudad de México, muchos conductores realizan recorridos cortos todos los días para ir al trabajo, llevar a los hijos a la escuela o hacer compras. Aunque parecen distancias pequeñas, este tipo de trayectos puede provocar un consumo elevado de gasolina porque el motor no siempre alcanza su temperatura óptima de funcionamiento.
Uno de los factores que más influye en el gasto de combustible es el arranque en frío. Cuando el motor está frío, necesita una mezcla más rica de combustible para funcionar correctamente. Esto significa que durante los primeros minutos de conducción el consumo de gasolina puede ser mayor. Para reducir este impacto, se recomienda arrancar el vehículo y comenzar a conducir suavemente en lugar de dejar el motor encendido durante varios minutos.

Otra estrategia importante es evitar aceleraciones bruscas y frenadas constantes. En trayectos urbanos con semáforos y tráfico, acelerar de forma agresiva puede aumentar el consumo de gasolina hasta en un 30 por ciento. Lo ideal es mantener una conducción suave y anticipar el flujo del tránsito para reducir cambios bruscos de velocidad.
También es recomendable planificar los recorridos. Agrupar varios pendientes en un solo viaje puede ayudar a evitar múltiples arranques en frío durante el día. Por ejemplo, hacer las compras, pasar por la farmacia y realizar otros trámites en una sola salida puede ser más eficiente que hacer varios recorridos separados.
Acciones que disminuirán el consumo de gasolina
El mantenimiento del vehículo también juega un papel clave. Llantas con presión incorrecta, filtros de aire sucios o bujías desgastadas pueden incrementar el consumo de gasolina. Mantener el auto en buen estado ayuda a que el motor funcione de manera más eficiente.
Finalmente, reducir peso innecesario en el auto y apagar el motor durante esperas prolongadas también puede contribuir al ahorro de combustible.