Por: Jonathan Pérez
Auto China 2026 no fue solo un escaparate más para OMODA. La marca llegó al evento en un momento clave: tres años después de su lanzamiento, con más de un millón de unidades vendidas a nivel global y una expansión que ya la posiciona en decenas de mercados.
En ese contexto, la presentación simultánea de OMODA 4 y OMODA 7 funciona como algo más que un lanzamiento doble. Es una forma de mostrar hacia dónde se está moviendo la marca y qué tipo de productos quiere poner en el centro de la conversación.
OMODA 7 y el diseño como punto de partida

Si hubo un modelo que acaparó miradas, fue el OMODA 7. Su presencia no es casual. Desde antes de llegar al salón del automóvil, el vehículo ya había aparecido en espacios poco comunes para un auto, como las Semanas de la Moda de Londres y Madrid, donde se presentó como una pieza que conecta diseño y estilo de vida.
Esa intención se mantiene en el producto final. Las líneas fluidas, el frontal con un lenguaje más futurista y la proporción general del vehículo apuntan a un perfil que busca diferenciarse más desde lo visual que desde lo técnico.
A eso se suma un sistema híbrido que acompaña la propuesta con una experiencia de manejo más refinada. No es un modelo que se construya únicamente desde el desempeño, sino desde cómo se percibe y se integra al día a día de una generación que prioriza diseño y funcionalidad al mismo tiempo.
OMODA 4 y la tecnología como experiencia cotidiana
El otro lanzamiento se mueve en un terreno distinto. El OMODA 4 plantea una visión más cercana a lo digital, con una estética que la marca define como “cyber mecha”, pero que en la práctica se traduce en un enfoque mucho más centrado en la interacción.
Aquí, el eje está en la cabina inteligente. El sistema AI Cabin incorpora funciones que buscan hacer la conducción más intuitiva: reconocimiento de voz con respuesta emocional, navegación adaptativa y herramientas de entretenimiento que responden a distintos momentos del trayecto.
Además, el modelo integra tecnologías como el Valet Parking Driver, que permite funciones automatizadas como acercar el vehículo con una llamada o estacionarlo mediante gestos. Son elementos que no buscan impresionar por sí solos, sino simplificar la experiencia de uso.
La versión ULTRA, enfocada en un desempeño más alto, complementa esa propuesta para quienes buscan una conducción más dinámica sin salir del mismo ecosistema tecnológico.
Una marca que acelera su expansión
Más allá de los modelos, lo que realmente define el momento de OMODA es su crecimiento. En tres años, la marca ha entrado en 69 mercados y ha construido una red de más de mil concesionarios, una expansión que pocas marcas logran en tan poco tiempo.
El objetivo ahora es más ambicioso: pasar de un millón de unidades acumuladas a alcanzar esa misma cifra en ventas anuales hacia 2027. Para lograrlo, la estrategia apunta a diversificar su portafolio y fortalecer su presencia global sin perder foco en el perfil de usuario al que se dirige.
Una identidad que sigue en construcción
Con OMODA 4 y OMODA 7, la marca deja ver dos caminos que no se excluyen: diseño como elemento de identidad y tecnología como herramienta de uso cotidiano.
El reto no está en lanzar más modelos, sino en lograr que todos hablen el mismo lenguaje. Uno que conecte con una generación que no necesariamente busca lo mismo que el mercado tradicional.