Isack Hadjar confesó que no afrontó con total tranquilidad su promoción al equipo Red Bull para la temporada 2026 de la Fórmula 1. A pesar de que el ascenso representaba un paso lógico en su carrera, el propio piloto admitió que existían dudas sobre lo que implicaba ocupar uno de los asientos más exigentes de la parrilla.
Hadjar explicó que el historial reciente del segundo piloto dentro de Red Bull fue uno de los factores que le generó inquietud. En los últimos años, varios compañeros de Max Verstappen han tenido dificultades para igualar el rendimiento del neerlandés, lo que ha convertido ese puesto en uno de los más complejos del campeonato.

Llegó a cuestionarse la situación al observar las diferencias de desempeño entre Verstappen y sus anteriores coequiperos, calificando el asiento como una posición “extraña” dentro del equipo. Aun así, asumió el reto con una visión realista, consciente de la magnitud del desafío que representa competir junto a un campeón dominante.
Hadjar tuvo a Red Bull en la mira desde su debut
Antes de dar el salto, Hadjar construyó su breve camino en la F1 con Racing Bulls durante la temporada 2025, donde finalizó en la duodécima posición del campeonato con 51 puntos y logró su primer podio en el Gran Premio de Países Bajos. Ese desempeño fue clave para convencer a Red Bull de otorgarle el asiento titular en 2026.
A pesar de las dudas iniciales, el joven piloto dejó claro que su meta siempre fue ascender al equipo principal. Reconoció que la presión forma parte del proceso y que, aunque el inicio de su trayectoria en la categoría estuvo marcado por el estrés y la falta de experiencia, logró adaptarse progresivamente al nivel competitivo de la F1.