La Fórmula 1 ha recuperado uno de sus nombres más mediáticos y, de paso, ha dado la bienvenida a un gigante que promete sacudir la parrilla para esta temporada. Tras un 2025 de introspección y pausa —un año sabático necesario tras su accidentada salida de Red Bull en 2024—, Sergio "Checo" Pérez vuelve a las pistas, esta vez liderando el ambicioso proyecto de Cadillac F1.
A diferencia de lo que vimos con Haas en su debut, Cadillac ha decidido que el camino corto no es el más inteligente. Mientras que otros compraron hasta el último tornillo permitido a Ferrari, la firma de Detroit ha optado por una estrategia diferente. Aunque arrancan como equipo cliente, el objetivo es claro: desarrollar su propia tecnología para convertirse, a corto plazo, en un equipo que desarrolle su propia tecnología.

Para gestionar esta transición crítica, la escudería ha apostado por la dupla de Sergio Pérez y Valtteri Bottas, misma que suma décadas de experiencia, podios y victorias.Tras las pruebas de pretemporada, el mexicano ha expuesto sus expectativas reales para este primer año. No habrá milagros en las primeras carreras, pero sí una hoja de ruta estructurada.
El monoplaza ya cuenta con un balance sólido, lo cual es una victoria para un equipo que empieza de cero. El reto no es solo el coche, sino hacer que todos los departamentos del equipo aprendan a trabajar bajo la presión de un Gran Premio. El objetivo real es superar en velocidad de evolución a los equipos de la zona media durante la segunda mitad del año.
"Se trata de encontrar debilidades. Lo importante es sentar las bases en esta primera mitad de 2026 para que podamos desarrollar el coche lo más rápido posible y ponernos al día pronto", declaró el piloto tapatío.
