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¿Por qué el rendimiento de gasolina cambia según la estación del año?

Efectos térmicos, de combustión y de carga mecánica influyen en el rendimiento de la gasolina.

¿Por qué el rendimiento de gasolina cambia según la estación del año?
¿Por qué el rendimiento de gasolina cambia según la estación del año? Estas son las razones. Foto: Especial.

El rendimiento de la gasolina es un tema que preocupa a millones de automovilistas en México, y uno de los factores menos conocidos que influyen en él es la estación del año. La temperatura ambiente, la densidad del aire y el comportamiento de los combustibles bajo diferentes condiciones climáticas pueden provocar que un auto rinda más o menos gasolina en verano o invierno.

Uno de los factores principales es la temperatura ambiental. En climas fríos, el motor necesita más tiempo para alcanzar su temperatura óptima de funcionamiento, lo que implica un mayor consumo durante los primeros minutos de conducción. Además, los aceites se vuelven más densos con el frío y generan más fricción, limitando la eficiencia. En contraste, durante el verano, el motor se calienta más rápido y la combustión suele ser más uniforme en recorridos cortos, lo que mejora ligeramente el rendimiento.

Otro punto clave es la formulación de la gasolina. En varios países, también en México dependiendo de la temporada, se ajusta la volatilidad del combustible para que se evapore lo suficiente y permita un arranque adecuado. En invierno, tiende a ser más volátil para compensar el frío, sin embargo, esta misma característica puede generar mayor evaporación y una ligera pérdida de rendimiento. En verano ocurre lo contrario, se formula para ser menos volátil debido al calor, lo que puede mejorar el rendimiento, pero también aumentar las emisiones por presión en el sistema de combustible.

Factores que también influyen en el consumo de la gasolina

El aire frío también es más denso, lo que significa que entra mayor cantidad al motor. Esto puede enriquecer la mezcla aire-combustible si el sistema no compensa adecuadamente, incrementando el consumo. Por otro lado, el aire caliente es menos denso, por lo que los motores, especialmente los atmosféricos, pueden perder potencia en verano, obligando a pisar más el acelerador y compensando cualquier posible ahorro.

Del mismo modo, el uso de sistemas auxiliares también influye. En verano, el aire acondicionado trabaja con mayor intensidad, aumentando la carga del motor. En invierno, sistemas como la calefacción, desempañadores o la resistencia eléctrica consumen energía adicional.

Finalmente, factores como la presión de las llantas, que puede bajar con el frío, y el uso de combustibles almacenados en tanques expuestos a cambios de temperatura, también afectan directamente el rendimiento.

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