El arranque de la temporada 2026 de la Fórmula 1 ha dejado sensaciones preocupantes dentro de Red Bull, especialmente para Max Verstappen, quien ha sido contundente al evaluar el rendimiento de su equipo frente a rivales como Mercedes.
Tras las primeras dos carreras del calendario, el neerlandés apenas se ubica en la octava posición del campeonato, una situación inusual para el tetracampeón del mundo. La diferencia respecto al líder, George Russell, ya supera los 40 puntos, lo que refleja el difícil panorama competitivo para la escudería austriaca.

Lejos de ocultar la realidad, Verstappen fue claro al señalar que el bajo rendimiento del monoplaza no es una sorpresa. El piloto aseguró que actualmente Red Bull no está al nivel de Mercedes ni de otros equipos punteros como Ferrari o McLaren. Incluso, reconoció que su escudería se encuentra, en el mejor de los casos, como la cuarta fuerza de la parrilla.
Esta falta de competitividad no solo se refleja en los resultados, sino también en el comportamiento del auto. En semanas recientes, Verstappen ha descrito el RB22 como un coche difícil de conducir, con problemas de balance y rendimiento que complican cada vuelta en pista.
El motor ha sido el principal diferenciador en la F1
Uno de los factores que explican este bajón es el cambio técnico en el equipo. Para 2026, Red Bull implementó por primera vez una unidad de potencia desarrollada internamente, lo que representa un reto adicional en términos de fiabilidad y desempeño.
Mientras tanto, Mercedes ha comenzado la temporada con dominio claro, consolidándose como la referencia en la parrilla y dejando atrás a sus competidores directos. Este contraste ha encendido las alarmas dentro de la escudería austriaca, que incluso ya analiza soluciones internas para revertir la situación.